DOCENTES y sus “problemas” con las TECNOLOGÍAS

De Juan Domingo Farnos

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Muchos docentes, al considerar la integración de la tecnología en sus prácticas, se preguntan dónde se insertaría ésta en sus contextos educativos. Algunos pueden sentir que integrar la tecnología al ya recargado currículum es como tratar de copiar una página en una fotocopiadora que tiene papel atascado. Otros se preguntan si sus habilidades tecnológicas les permitirán llevar adelante una clase donde integren tecnología.

Y por supuesto, algunos docentes se preguntarán si la tecnología no distraerá a los alumnos de aprender los conceptos importantes necesarios para obtener resultados exitosos en los exámenes estandarizados. Los docentes que reflexionan y se preguntan acerca de la relación entre la tecnología y el currículum, la tecnología y el docente, la tecnología y los alumnos, son cautelosos. Es alentador cuando los docentes no ven a la tecnología como “la cura de todos los males”. Esta cautela no existe en todas las profesiones.

¿Qué es lo que hace a los docentes diferentes de estos tecno-fanáticos? ¿Por qué muchos docentes no consideran los beneficios de la tecnología ni sus compensaciones? Mi sensación es que los docentes ven a la tecnología como un recurso educativo muy costoso, no en términos de dinero, sino de tiempo.

Puede llevar un tiempo considerable para docentes y alumnos familiarizarse con una determinada tecnología antes de poder utilizarla de una manera “inteligente”. También lleva tiempo el establecer las condiciones de logística para acceder a la tecnología de la escuela. Sería pertinente preguntarnos si el tiempo que se requiere en el inicio y la preparación valen la pena en relación a los beneficios educativos obtenidos.

Burbules y Callister (2000) nos advierten sobre cómo la tecnología impacta al usuario. Ellos argumentan que “nunca simplemente usamos herramientas, sin que las herramientas nos utilicen. Nunca usamos la tecnología para cambiar nuestro entorno sin que nos modifique a nosotros mismos.

La relación con la tecnología no es unidireccional e instrumental sino bidireccional” ( Nos alertan que la distinción entre los humanos y la tecnología es difusa y que está en nosotros el entender la visión relacional de la tecnología). Ellos explican, “las herramientas tecnológicas en sí mismas no implican garantía de éxito o fracaso, todo se trata de cuán inteligentemente la gente las use.”

Mi posición es que la tecnología tiene un rol importante en la educación, y puede agregar un valor cognitivo considerable a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, necesitamos emplearla eficientemente considerando sus relaciones con el currículum, con el docente y con los alumnos.

Una opinión generalizada que se desprende de varios trabajos de investigación (Jonassen 2000, Sandholtz, et.al 1997, Norton & Wilburg 2002, Wiske 2000), es que la tecnología muestra su efectividad en los procesos de aprendizaje cuando viene acompañada por una pedagogía constructivista.

Las NTICs han llegado a ocupar un sitial fundamental en de la sociedad actual y es necesario proporcionar al ciudadano una educación pertinente basada en esta realidad.

Las posibilidades educativas de las TIC han de ser consideradas en dos aspectos: su conocimiento y su uso.

Para comprender la sociedad en que vivimos e insertarnos en ella, es necesario conocer las herramientas o medios de información y comunicación que están presentes en ella, de lo contrario el riesgo de quedar marginados y alienados socialmente es altamente probable. Debemos entender cómo se genera, cómo se almacena, cómo se transforma, cómo se transmite y cómo se accede a la información en sus múltiples manifestaciones (textos, imágenes, sonidos) si no se quiere estar al margen de las corrientes culturales.

Respecto al uso de las NTCs, éstas pueden utilizarse de tres maneras diferentes en el quehacer educativo como:

-Objeto de aprendizaje: Actualmente es común considerar las NTICs como un objeto de aprendizaje en sí mismo. Por un lado este uso permite al estudiante que se familiarice con el PC y que adquiera las competencias necesarias para, posteriormente, convertirlo en un instrumento útil a lo largo de sus estudios, en su desenvolvimiento laborar o en el proceso de formación contínua.

-Medio para aprender: sobretodo cuando se plantea el tema de la formación a distancia, clases no presenciales, autoaprendizaje o recursos como Internet, videoconferencia, CDroom, softwares educativos, etc…

-Apoyo al aprendizaje: cuando las NTICs cuando están integradas pedagógicamente en el proceso de enseñanza aprendizaje cobran mayor relevancia al interior de la sala, ya que responden a las necesidades de formación más proactivas y son utilizadas cotidianamente.

Esta integración pedagógica difiere profundamente de la formación en las tecnologías

La tecnología en sí misma no soluciona ninguno de los problemas que tenemos como educadores. La integración de la tecnología debe estar acompañada de una pedagogía que apoye el aprendizaje basado en la indagación. Este tema continuará presente a lo largo de todo este documento, y espero que mientras se discuten los roles y responsabilidades, quede al descubierto la importancia de la pedagogía constructivista. Concuerdo con la mirada cuidadosa y reflexiva de Burbules y Callister (2000) y aplaudo las preocupaciones de los docentes sobre lo pragmático.

Una sabia decisión es tomar las realidades presentes en el aula para fabricarnos un sombrero para reflexionar críticamente Pongámonos entonces ese sombrero y volvamos a la pregunta inicial del documento: ¿Cuál es el lugar de la tecnología en la educación?

juandon

Investigador y docente en e-learning, tecnologías educativas y gestión de l conocimiento, online facilitator.

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