El Estado del bienestar y las Universidades: de la conformidad finiquitada en el tiempo, a su transformación en el futuro.

Juan Domingo Farnós Miró

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El Estado del bienestar no sufrió, sino que los destruyó — en la toma de la falsa promesa a sus ciudadanos acerca de una especie de paso de la pobreza a la riqueza, con políticas de austeridad que conducían a la pobreza, promesas de una movilidad que nunca iba a llegar ya que siempre estuvo mal construido ya des de sus inicios, ya que se formó para ser inamovible, estático…y eso siempre beneficia a los mismos, a los que ya más tienen….

A medida que el trabajo por turnos y las vidas, las nuestras, vayan cambiando, los “TITULOS DE LA UNIVERSIDAD” ya no serán el marcador de la competencia, LA capacidad Y MUCHO MENOS EL VIVIR MEJOR QUE LOS DEMÁS.

El camino por el que andamos, pronto podría llegar a la conformidad y a la falta de iniciativa. Ivan Illich pudo haber visto esto de forma anticipada….Juan Domingo Farnós pone las bases de este futuro que quieran o no está ya aquí…

Por fin estamos llegando a la escuela de la sociedad, comunidades de aprendizaje de auto-organización son las que están cobrando vida, y la gente no está haciendo algo que no hacen en la universidad — sencillamente, aprenden-…

Así que, ¿Por qué los lugares de aprendizaje no aprenden ellos mismos? Han dejado de ser lugares de aprendizaje durante mucho tiempo, tal vez cuando las comunidades de aprendizaje de auto-organización fueron expropiadas en el servicio del Estado moderno.

Se podría argumentar que las universidades cambian con el tiempo, pero es posible argumentar que este cambio se produjo, ya…

Nuestras escuelas, universidades tradicionales han quedado atrapadas en una espiral de muerte burocrática, más interesadas en la preservación y expansión de poder y control, salarios y beneficios para los profesores titulares y administradores que servir a los estudiantes.

Los estudiantes, los padres y los empleadores son cada vez más escépticos sobre el valor de un título universitario, pero, ¿Qué lo puede reemplazar? …yo creo que nada lo puede ni debe reemplazarlo, es más, sería caer en un error de quitar un sistema y poner otro, que al final del camino se volverá a viciar y seguiremos en más de lo mismo…

Debemos instaurar una sociedad donde el VALOR sean las personas y solo ellas dirijan su vida, y no me refiero de manera individualizada, que también, sino aprendiendo para mejorar como personas individuales aportando cada vez más ese valor a la comunidad..

Las universidades de todo el mundo todavía están girando el sueño de mediados del siglo XX de la movilidad social a través de la educación, mientras que la vida está cambiado y muy rápido.

El hecho de que sólo hay tanto espacio en la parte superior se ha expuesto: La escalera mecánica de la carrera está atascada, como dice el fundador de Linkedin Reed Hoffman. Un estilo de vida profesional ya es historia, y el colegio no ha tenido 1/21 actualización siglo (como puede tener cualquier programa informático), es por esto que ahora está fuera de lugar, con sus locales fuera de fecha, falsas esperanzas y beneficios inexistentes, y no me refiero a económicos…

La Universidad entra en un paradigma donde “la red” se deja ver en su máxima expresión, tanto por su grado de relaciones entre personas como en aprendizajes.

Ya nada será igual, es ahora donde las instituciones, organizaciones, así como ciudadanos, ya no dependerán más de si mismos, si no de los demás. Es aquí precisamente donde se manifiesta más claramente la aparición de los nuevos “expertos”, la gente de la calle, que con su #diversidad” van a marcar las líneas dinámicas de este nuevo y apasionante siglo.

La universidad dejará de ser una institución, para pasar a ser un elemento más de esta sociedad que la estamos escribiendo de nuevo dentro de una nueva cultura que aboga por un ecosistema completamente transdisciplinar y en red.

La Universidad no quiere salir del “agujero” donde está, o por lo menos le cuesta mucho y no se da cuenta que se está llevando por delante a mucha gente, una lástima. Mientras la universidad habla de ella misma, algunos hablamos de otra cosa, de una sociedad que vive hoy y piensa en mañana e intentamos poner sus bases y algunos no se dejan, una pena.

La universidad también se ve afectada por las crisis socio-económicas y socio-ambientales globales, que se pueden expresar como una función de una crisis más amplia de reproducción social o sociabilidad. A medida que el trabajo de académicos y estudiantes es impulsado cada vez más por una mercancía-valoración arraigada en la medición del rendimiento, la capacidad de los académicos y estudiantes para responder a las crisis desde el interior de la universidad se ve limitada por el mercado.

Compartir a través de nuestras redes, digitales o no, nos ayuda a desarrollar y gestionar mejores circuitos de retroalimentación, no solo para obtener más conocimientos sino a poder ofrecer un mejor valor a la sociedad y con ello poder obviar los títulos y certificaciones clásicos de la universidad-

Por tanto afirmamos, como venimos explicando, es posible disolver el trabajo académico en el tejido de la sociedad en su trabajo intelectual, a través del cual se hace posible otra imagen de la sociedad y la producción social. Aquí las ideas del cooperativismo y la práctica abierta sin miedo, sustentan una política de alianzas entre aprendizajes-trabajo, pero no regentados por la universidad, si no por la propia sociedad, por lo que cambiaría completamente el actual estado de las cosas….

Este valor, liberado de toda subjetividad, en particular de la subjetividad de su productor, adquiere un poder sobre él. El conocimiento y el trabajo docente cada vez valen menos por sí mismos y más por sus capacidades para producir valor económico, que llega a realizarse bajo la forma del arancel universitario. Esta transformación se concreta en la organización del trabajo, al que pretende modernizar y racionalizar, cuando en realidad se trata de extender la dominación del capital sobre el trabajo.

Uno de los momentos centrales de este proceso es la cuantificación -en el sentido de Desrosières A. (2008)– es decir la normalización y medida del trabajo: esta operación consiste en descontextualizar el trabajo, vaciarlo de su sentido específico de forma que se pueda comparar de manera puramente cuantitativa con otro trabajo científico y, en última instancia, con cualquier trabajo. El valor de este trabajo general está dirigido al mercado, en vista de su realización como valor de cambio.

El proceso de adaptación a los acontecimientos externos genera tensión con respecto al reajuste interno. Con bastante regularidad, los integrantes de una organización pondrán objeciones a los cambios emprendidos o propuestos: ellos o muchos de ellos, pueden rehusarse por completo a cooperar; pueden desentenderse de los cambios pretendidos; pueden seguir la letra pero no el espíritu de la nuevas reglas, “haciendo las cosas como es debido” mientras que deliberadamente permiten que se cometan errores; o pueden acceder pero con profundo estado de resentimiento…

juandon

Written by

Investigador y docente en e-learning, tecnologías educativas y gestión de l conocimiento, online facilitator.

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