El flujo metacognitivo de datos nos permite una simulación de aprendizajes en tiempo real

Juan Domingo Farnos

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La fusión entre enseñanza-aprendizaje y trabajo provoca que, en lugar de producirse una escisión entre «trabajadores» y «parados», el istmo desaparezca a causa del valor añadido que ofrece la adopción de nuevos planteamientos.

De esta nueva concepción de enseñanza-aprendizaje, emergen una serie de herramientas de apoyo laboral. Todo ello permitirá al «aprendiente en el trabajo» (Learner at the work) que en lugar de almacenar su conocimiento solo en la memoria, pueda utilizar herramientas de rendimiento para completar tareas en su trabajo. De suerte que, cuando necesite mejorar, dispondrá de la retroalimentación adecuada, al momento.

Además de servir para el aprendizaje, estas herramientas de simulación, realidad virtual y rastreo de datos y metadatos también se pueden configurar para la aplicación práctica (en el ámbito del trabajo). En concreto, para proporcionar un flujo de METACOGNICIÓN; esto es, información dirigida a aprendientes y trabajadores. Esta retroalimentación es importante, ya que proporciona datos sobre qué cosas se están haciendo bien, y dirige la atención hacia información clave que normalmente podría pasarse por alto.

METACONECTIVIDAD

Muchos de estos factores pueden no ser evidentes para todo estudiante; sin embargo, son fundamentales para su éxito. Además, estos dispositivos pueden apoyar el aprendizaje al proporcionar información adicional acerca de su contenido.

Una aplicación útil de esta función es la de utilizar los objetos animados en 3D para que puedan ser manipulados por los estudiantes, como entrenamiento de aprendizaje y entrenamiento en la práctica de su trabajo.

Otra aplicación consiste en simular eventos para la participación e interactividad de los aprendientes. Esta información adicional puede proporcionar la repetición y la práctica cuyo contenido se debe aprender.

Todo ello favorece la sinergia que resulta de la conexión permanente de un grupo, lo que permitirá a sus miembros concentrar esfuerzos y pensamientos en un objetivo. Esta «mente-colmena» procesa, distribuye y recibe órdenes a tiempo real. Como las conexiones de red y los perfiles de datos continúan creciendo, los «aprendientes en el trabajo» (todavía no tenemos un nombre específico) obtendrán una fuerte potenciación de habilidades. Así, mediante el uso del contexto (qué han completado, qué están haciendo, qué están programados para hacer) pueden aportarse –«push/pull»– medidas para proporcionar contenido relevante a sus entornos inmediatos.

En el futuro del Aprendizaje en el trabajo, las resistencias a cambiar, a opinar, a contradecir, a aportar… no constituirán un handicap, sino una necesidad (de mejora). Como es obvio, el intercambio de ideas no precisará de tiempos largos, sino que sobrevendrá al instante. Del mismo modo, los programas inteligentes acusarán esta transformación ofreciendo información simultánea al proceso que la genera. APARECERÁN ALARMAS, tanto para aprendientes y trabajadores, como para expertos.

4. PREVENCIÓN DE RIESGOS

La sociedad moderna tiene como uno de sus principales intereses el enfrentamiento a los riesgos que afectan a su seguridad. De esta manera, es importante la búsqueda de alternativas que permitan el tratamiento de estos riesgos de manera consciente y razonada. De aquí que una de las técnicas más utilizadas hoy, en gran parte del mundo, sea la adopción de planes que posibiliten detectar, evaluar y abordar los riesgos de pérdida a los que se enfrenta la empresa moderna.

Para cumplir ese objetivo el analista de riesgos despliega acciones propias de dirección y gestión. Como parte fundamental de esa labor directiva, debe procurar la máxima coordinación con todas las áreas operativas de la empresa. (REDARQUÍA.)

Una de las actuaciones de análisis y supervisión de riesgos más efectiva está constituida por la realización de Auditorías, herramientas fundamentales para la comprobación del cumplimiento de los planes de seguridad, y base de la mejora permanente de los mismos, refiriéndonos con ello a una gestión inmediata (asíncrona) y muy visual y transparente de todas las acciones de aprendizaje, laborales… que se estén llevando a cabo.

La auditoría es una herramienta fundamental en el tratamiento de los riesgos, ya que es una función independiente, ubicada dentro de cualquier organigrama, formal y/o informal, con la finalidad de verificar si las actividades se están realizando de acuerdo con las normas y procedimientos establecidos por los niveles de dirección y si responden a los mejores métodos de operación y control.

Este proceso de acción-reacción inmediatas nos dará una mayor responsabilidad y, por tanto, un más que notable compromiso en nuestras acciones.

RETROALIMENTACIÓN INCLUSIVA

En lugar de trabajar en diferentes partes de un mismo proyecto, los aprendientes que acometen cada paso del proceso de innovación en conjunto, aprovechan sus diferencias, como si de una especie de motor creativo se tratase:

«El proceso de pensamiento de diseño se convierte en un pegamento que mantiene juntos los equipos».

Esto permite a los estudiantes dar rienda suelta a sus ideas, avanzar a base de «saltos intuitivos», adoptar nociones de pensamiento lateral, e incorporar nuevas maneras de «mirar» viejos problemas –i.e.: ‘inclusividad’–.

De manera tradicional, las sociedades e individuos han adoptado un patrón de aprendizaje cuya vigencia ha sido perpetuada y mantenida, a excepción de ciertas interrupciones provocadas por ciertos períodos de innovación –que no parecen haber supuesto una estímulo de cambio– auspiciados, en gran medida, por el impacto de eventos externos. Incluso, hasta el momento presente, la humanidad sigue esperando acontecimientos y crisis que catalicen o impongan este aprendizaje primitivo por shock (disruptivo).

La educación es un pilar básico que puede generar una transformación social, pero no como «educación» en sí misma, sino como un proceso mental y efectivo de las personas que se sienten:

-Innovadoras.

-Disruptivas.

-Capacitadas para establecer mecanismos de mejoras en cualquier momento y situación –adaptadas a cada persona y contexto–.

La educación no debe favorecer modelos de segregación. Más bien, debería impulsar el desarrollo de paradigmas constructivos que aboguen por integrar la diversidad de pensamiento. La educación no está para defender a nadie ni a nada, sino para construir puentes. Nadie puede pretender lo contrario.

No se puede aspirar a construir identidades de poder; ni –a los que se sienten inferiores– escudos protectores que les parapeten en el inmovilismo. Eso no es educación. Por tanto, debemos permanecer siempre alerta y preparados para cualquier posible eventualidad; y, al tiempo, talentosos y seductores.

Written by

Investigador y docente en e-learning, tecnologías educativas y gestión de l conocimiento, online facilitator.

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