¿Los docentes (sistema), deben dejar a los aprendices tomar riesgos? (¿saltar sin o con red?)…

De Juan Domingo Farnos

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Las pedagogías animan a los estudiantes a “jugar seguro” siguiendo las convenciones discursivas adoptadas por sus instructores ¿es bueno? ¿es malo? ¿por qué?

La mayoría de los buenos estudiosos toman riesgos muy calculados dentro de “textos seguros para jugar en formatos seguros para los editores de juegos seguros”. Asimismo, los estudiantes no parecen tener aversión al riesgo; A menudo asumen riesgos con sus relaciones, salud y vidas.

¿Nos debe preocupar que los aprendices, empleen especialmente en Educación Superior (universidad) alguna metodología en particular?

¿O en su lugar, debe hacerlo que los mismos que los mismos aprendices se arriesguen a romper sus hábitos mentales por defecto, sin importar donde conduzca la ruptura (disrupción)?

En otras palabras, algunos docentes pueden ver la educación como un evento — un compromiso impredecible entre los estudiantes, el material y ellos mismos — que tiene lugar dentro de los límites de la universidad, las escuelas etc

En cambio si los aprendices son capaces de asumir riesgos y encontrar nuevas ideas, métodos, herramientas, etc., entonces se auto-transforman en formas por las cuales todos somos simultáneamente responsables e incapaces de predecir con certeza. Aunque podemos establecer las condiciones para diferentes potenciales grados de transformación, nunca podemos saber dónde están esos límites…

Los docentes en esta “misión” acepta la pesada responsabilidad , y que en realidad es sólo un actor dentro de un evento dentro de la vida de cada aprendiz.

Todo ello solo puede suceder en un mundo digital capaz de auto-transportarse a cualquier espacio y tiempo , en cualquier momento y con las personas que queramos hacerlo.

Cuando se pide a los estudiantes que circulen sus textos digitales en línea, el evento se hace aún más grande, e invita a más actores, son los productores de nuevos conocimientos en su época. Hacerlo en Blogger, Soundcloud, Youtube, etc, a la espera de ser encontrado este argumento se puede representar cómo una audiencia futura imprevista que todavía puede interactuar con los eventos de escritura de otros aprendices estén done estén (nunca habría podido suceder con el aprendizaje tradicional ni con las herramientas hasta ahora utilizadas: libros, libretas etc)

Es importante recordar al crear tales asignaciones que tales eventos no son intrínsecamente seguros. En estos espacios digitales, los aprendices están abiertos al acoso de los trolls que pueden ser tan inocuos como para escribir algo dañino en la sección de comentarios. Ian O ‘Byrne ha argumentado que muchos instructores no lo fomentan ni lo quieran porque argumentan (excusas, naturalmente) debido a los peligros potenciales que enfrentarán, así que ¿por qué algunos compositores son tan arrogantes al pedir a sus estudiantes que se involucren en este tipo de prácticas de aprendizaje y por tanto de visualización?

La otra gran pregunta (hipótesis) sería:

¿tengo derecho a exigir que mis estudiantes publiquen su trabajo digital y se pongan en situaciones potencialmente peligrosas? Me pregunto si puedo, como sugiere Hamilton, guiar a los estudiantes en la línea de mis compromisos metodológicos, o si debo dejar que los estudiantes decidan por sí mismos los riesgos que están dispuestos a tomar?

Martin Weller “que una vez analizadas las diferentes situaciones que se pueden presentar hoy y mañana, nunca ha sido más vital para los académicos llevar a cabo la enseñanza-aprendizaje de manera abierta y “libre” -publicando su trabajo en sitios libres y explicando al público tanto el trabajo que hacen como las teorías, métodos e historias que informan esas prácticas- él “No podía en toda buena conciencia animar a alguien a desarrollar una fuerte identidad académica abierta a causa de esas cosas arriesgadas”. Mientras que encuentra el trabajo abierto valioso, no se siente cómodo forzando a otros a esas situaciones de riesgo. Puede animarlos, pero no los obligará”

En ésta su época, su tiempo, los aprendices saben cómo tomar riesgos; lo hacen todo el tiempo, es su manera de vivir la “vida”.

Ahora sabemos que los “stocks de conocimiento” se reducen en valor mucho más rápidamente en relación con un mundo emergente de “flujos de conocimiento” — que el conocimiento ya no necesita poseer, sino que hemos de ser capaces de llegar a su acceso.

El aprendizaje continuo es el combustible de la innovación basada en dichos flujos, y en contra de tales competidores, todos “legado”, las empresas y sus aprendizajes no digitalizados la tasa de cambio en el exterior es superior a la tasa de cambio en el interior.

Algunas de las instalaciones clave de Investigación de Aprendizaje son que:

a-Una organización educativa, especialmente superior, una empresa puede ofrecer un mejor retorno de cada mente empleada cuando se puede construir una fuerza de trabajo de aprendizaje comprometido imbuido por capacidades de pensamiento más de tipo empresarial a través de sus miembros.

b-Los que están en el orden jerarquizado vertical, comúnmente poseen totalmente diferentes conocimientos y experiencias para el personal de alto nivel que durante mucho tiempo han sido promovidos fuera de contacto con los clientes, o se quitan de donde se realiza el trabajo real…

Todo el mundo puede aprender mejor cuando emprende desafíos, toma riesgos… para contemplar nuevas preguntas en el contexto de su lugar de aprendizaje, trabajo.
En los lugares de trabajo, aprender puede crear una experiencia más atractiva para aquellos que vienen a trabajar que deseen contribuir y aprender.

Cuando existan perspicacia y motivación, el potencial de aumento de la rentabilidad en el conocimiento y la fuerza actual en todas las especialidades de la organización crece.
Quienes no están acostumbrados a pensar o contribuir más allá de la especialidad en la que estaban comprometidos comenzarán a hacerlo.

La construcción de la sensibilidad y capacidad de respuesta a los cambios externos de sus “bordes” mejorará la capacidad de una organización para anticipar el futuro.

Determinado aprendizaje puede estimular el perfeccionamiento de los modelos de negocio existentes para impulsar la innovación en la concepción y ejecución de la estrategia.
En muchas organizaciones de legado, el aprendizaje no está integrado en la estrategia en absoluto. En muchos, incluso el concepto de estrategia no se comunica de manera efectiva a los esperados para entregarlo.

Contra la certeza de la industria en red-y en tiempos disruptivos , muchos administradores ahora pueden también estar a punto de experimentar el dolor de verse obligados a contemplar la insuficiencia de sus propios procesos de creación de conocimiento y de gestión, en relación con sus competidores, su industria o las mejores prácticas actuales en otros lugares.

En los bordes se trabaja para incluir a más personas y no para excluirlas o segregarlas. Desde afuera las personas se mueven a su propio ritmo sin someterse a turnos fijos de trabajo. Cada cual se menciona por su nombre (o avatar) y no por sus títulos académicos. Lo que más cuenta es lo que se es capaz de hacer con lo que se sabe y no con lo que se posee. Todos miran el aprendizaje de las personas como un camino a recorrer y no como un fin para complacer a los organismos

Desde afuera no se necesitan personas con títulos ni cargos gerenciales que vengan a administrar, dirigir, supervisar o coordinar las actividades tecno-educativas. Se necesitan voluntarios apasionados dispuestos a trabajar con grandes desafíos de la diversidad. Todos los integrantes ya saben el trabajo que tienen que hacer de manera independiente. No necesitan un superior que esté detrás dictando órdenes a quienes saben lo que tienen que hacer.

Un líder que cobra un jugoso salario por firmar documentos, pedir informes mensuales, delegar instrucciones y autorizar cada trámite realizado por sus subordinados. Líderes de afuera influyen a otros para formar parte de proyectos, movimientos o causas. Las personas los siguen por sus propias motivaciones personales. Son los que promueven el trabajo colaborativo individual que forma parte de toda la red.

En el aula se realizan investigaciones, proyectos y experiencias de aprendizaje significativas. Pero gran parte de esos proyectos se califican y terminan en el bote de la basura sin trascender las cuatro paredes del aula. El proceso de evaluación termina con la calificación final. Los avances en conocimiento y hallazgos encontrados que pueden servir de utilidad a la sociedad se quedan enclaustrados en una polvorienta oficina en espera de que pase la fecha para la reclamación de notas.

En los bordes la cosa es diferente. Los proyectos son compartidos con la comunidad educativa global. Los aprendizajes recorren confines jamás imaginados al promover sus proyectos digitales. Los estudiantes se sienten parte importante de la sociedad al ser reconocidos por sus avances, progresos y superación de sus limitaciones personales. Sus trabajos son exhibidos en Facebook, Twitter, Google +, LinkedIn, Slideshare, YouTube y otras plataformas, como explicábamos anteriormente.

Eso es precisamente lo que la universidad tiene que hacer con los proyectos de sus estudiantes. No se puede justificar inversión tecnológica alguna si no se exhibe lo que los estudiantes son capaces de hacer con los recursos tecnológicos para crear redes de aprendizaje social.

El sistema universitario se pierde la magnífica oportunidad de generar ingresos con la infraestructura tecnológica y capital intelectual disponible. Dichos programas aliviarían significativamente su deteriorada economía. Pero como su personal docente y administrativo no quiere salir de su burbuja de comodidad, tendrán que sobrevivir como puedan en medio del colapso del sistema. Ellos seguirán hollados en las mismas prácticas de enseñanza con algunos aires propios de nuestro tiempos sin tener grandes efectos.

La universidad tiene que aprender a generar sus propios ingresos y dejar de depender de organismos publicos y/o privados para convertirse en un enteverdaderamente autónomo. Mientras siga operando como una entidad dependiente, seguirá sometida a las determinaciones del gobierno y los organismos externos que otorgan ayudas económicas.

Hay que estar adentro para ver cada cosa que se da en un entorno educativo dedicado a formar futuros profesionales. Resulta desconcertante ver cómo el sistema para el que uno labora con tanto esmero se va desmantelando en pedazos. Mientras tanto, otros cimientos se están edificando con vías de cumplir con las necesidades, intereses y preferencias de una nueva sociedad.

Los de afuera lo están logrando. Solo hay que salir del centro para apreciar lo que muchos otros están configurando en la dimensión digital. Proyectos multi-latitudinales se están destilando y solo los que den el salto de adentro hacia afuera podrán beneficiarse de una riqueza que trasciende todo el centro económico, jerárquico y burocrático del sistema de poder.

“Tal vez esté mejor que les enseñe cómo entender y evaluar los riesgos — pidiéndoles que reflexionen sobre por qué y cuándo los toman”, podrían decir algunos docentes, ¿no? ¿si?.

Juan Domingo Farnos

Investigador y docente en e-learning, tecnologías educativas y gestión de l conocimiento, online facilitator.

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