Usuario-alumno, …sistema, docentes y su transformación, … deja fuera en DEJA VU!

Juan Domingo Farnos

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La cuestión es que todo el mundo “cuestiona” las tecnologías, para bien o para mal, cuando nada va de eso ni siquiera la Disrupción educativa.

O no entendemos nada o no queremos hacerlo, la transformación va de personas y sus ideas, de tenerlas o no y por tanto de llevarlas a cabo o quedarse anclado en el pasado.

Hace muchos años que estoy investigando en E-LEARNING-INCLUSIVO, y siempre he primado el papel del Usuario-alumno sobre el Sistema-maestro incluido- he defendido y defiendo el final de la Escolaridad Obligatoria, he hablado que la escuela de hoy, tal como está concebida no sirve para nada, he aportado soluciones con caminos de paradigma con metodologías inclusivas y de la Web 2.0…he seguido a Roger Schank, David Warlick y otros que abogamos por la primicia de los aprendizajes NO FORMALES (informales) sobre los curriculares o formales (cerrados)…en fin, no creo que seamos sospechosos de involucionismo…

Si consideramos la libertad como el elemento más importante para cualquier persona y viendo las muchas posibilidades que hoy en día existen para aprender, la escolarización obligatoria, ¿es necesaria hoy en día?, o por el contrario será mejor ejercer esta libertad y tener la posibilidad de aprender donde queramos, cuando queramos y cómo queramos….

Si el aprendizaje informal se contempla en un 70% de lo que aprendemos, lo no formal un 20% y lo formal (reglado), un 10%, ¿Por qué los estados, gobiernos, gestores…invierten un 70% en aprendizaje formal y por tanto, muy poco en informal?

Si leemos artículos, investigaciones, posts….sobre educación disruptiva…¿es solo una entelequia? ¿llegará en algún momento? ¿es vital para un cambio de paradigma dentro de una refundación de la sociedad?

A diferencia de lo que ocurría hace con anterioridad , en la sociedad actual resulta bastante fácil para las personas acceder en cada momento a la información que requieren (siempre que dispongan de las infraestructuras necesarias y tengan las adecuadas competencias digitales; en este caso: estrategias para la búsqueda, valoración y selección de información). Debemos luchar contra la tradición porque en el colegio nos enseñan a memorizar pero no a hacernos preguntas.

Por eso resulta un reto complejo porque el que pregunta se convierte en protagonista activo que construye su conocimiento en la búsqueda de respuestas. En cierta manera es tan sencillo, todos estamos capacitados para hacernos preguntas, no hace falta esfuerzo físico, una mente privilegiada ni estatus económico sino el mínimo de inteligencia que todos los humanos tenemos y un poco de imaginación. Es el camino para tratar de ampliar el ámbito de las cosas que sabemos y apropiarnos de las que no sabemos. La pregunta es el punto de partida, el disparador. Sin embargo en realidad seguimos obsesionados en medir la inteligencia usando criterios artificiales que arrojan poca luz sobre este espinoso asunto.

El aprendizaje natural del ser humano parte del modelo del aprendiz, se aprende haciendo, cometiendo errores, reflexionando sobre las causas y rectificando para buscar soluciones, casi siempre con ayuda de alguien más experimentado.

El alumno es el verdadero protagonista. Sin embargo, si echamos la vista atrás y tratamos de recordar las diferentes experiencias educativas que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, veremos que apenas cumplen esas premisas. Por regla general, la mayor parte de ellas eran monopolizadas por profesores que acaparaban el espectáculo, muchas veces situados en un estrado como símbolo de su autoridad y jerarquía. Cuando estábamos en el colegio, jamás olvidamos que el profesor tenía el poder absoluto de poner las notas y aprobar o suspender a los alumnos.

Tal vez cuando no exista esa relación, les sea más sencillo conectar con los intereses reales de sus clientes, los estudiantes. Su labor consistía en impartir lecciones magistrales, recitar cantidades industriales de datos e información que atravesaban nuestro oído sin pasar por el cerebro y sin dejar huella ni impacto profundo. Por eso, no es que lo hayamos olvidado, es que nunca lo llegamos a aprender.

La premisa era: Yo sé, tú no sabes, yo te cuento. Hablaban y hablaban durante horas, durante días, durante años a legiones de alumnos diferentes pero que siempre se comportaban igual. Debe resultar duro saber de antemano que los alumnos que están enfrente no tienen apenas interés en aprender lo que el profesor tiene la obligación de enseñarles.

¿SERÁ EL FUTURO SOCIAL Y EDUCATIVO EL DE LAS TIC?

Seamos conscientes de que estamos hablando de un cambio drástico y por tanto realmente complicado. Le estamos pidiendo al profesor que ceda su protagonismo, renuncie a su autoridad y desempeñe un rol para el que nadie le ha preparado, incluyendo al mismo tiempo una dolorosa revolución tecnológica. Creo que todos reconocemos que los profesores juegan un papel crucial. Pasan más tiempo con los niños que los propios padres y tienen en sus manos la enorme responsabilidad de co-educarlos. Sin embargo apenas se les dan herramientas y recursos y en la práctica no les reconocemos ese papel esencial.

La conclusión es clara: No podemos seguir enseñando las mismas cosas y de la misma manera. La educación y la formación son aburridas, demasiado serias y dejan escaso margen al entretenimiento. Los profesores deben jugar un papel diferente, y que será más importante que el que han desempeñado hasta ahora porque la información y conocimiento que antes transmitían, hoy ya están disponibles en múltiples formatos.

En lugar de estar encerrados en un aula, participarán en el diseño de cursos y simulaciones, en la construcción de plataformas, de herramientas de autor, en la tutorización, seguimiento y evaluación de alumnos, en la selección de contenidos, en el diseño de itinerarios formativos y curriculums, en la gestión de conocimiento, en los equipos de desarrollo de productos. Este panorama tiene también sus peajes.

El tutor tiene que aceptar que efectivamente los alumnos saben más que ellos en algunas cosas y que por tanto en ocasiones los roles se intercambian y ello posibilita una inmejorable oportunidad para aprender. Debe también comprender que se trata de enseñar a las personas a pensar y que para esto tenemos que inducirles objetivos, hacer que fallen las expectativas, ayudarles entender porque y facilitarles herramientas para que corrijan su teoría y aprendan. En un curso bien diseñado, un alumno habrá tenido éxito, y por tanto un tutor también, si ha aprendido a HACER (desempeño) y no solo a saber (información).

Sin perder de vista que lo importante es lo qué necesita saber el alumno y lo qué le interesa, no lo mucho que sepa el profesor. Es una oportunidad única de revalorizar el esencial rol social de los profesores, hoy en día fuertemente desprestigiado y desprotegido.

Creo que no habrá disenso si afirmo que uno de los efectos más notables de las tecnologías digitales es que permiten y facilitan una mayor comunicación entre las personas independientemente de su situación geográfica o temporal.

La tarea que tenemos por delante es, al mismo tiempo, un reto tentador y una aventura gigantesca. Quiero creer que caminamos hacia una sociedad de hombres más libres, de personas cada vez más autónomas y más capaces de tomar el control de sus vidas. Antes se educaba para aprender a obedecer y luego trabajar en una fábrica/empresa donde seguir obedeciendo. Hoy queremos personas emprendedoras, que piensen por si mismas y para lograrlo hay que enseñarles de otra manera, entregarles todo el poder.

Para guiar y controlar su vida no podrán dejar nunca de aprender, no hay garantía alguna de que lo que hoy les sirve mañana siga siendo útil. Pero esto significa que si unos ganan libertad y control, otros la pierden y ya sabemos lo humanamente complicado que resulta renunciar al poder. Los tomadores de decisiones, las personas que dirigen empresas, sistemas educativos y gobiernos y que lo harán todavía durante bastantes años nacieron, crecieron y se educaron en un modelo tradicional. No tuvieron contacto con un ordenador hasta que empezaron a trabajar y tienen, con honrosas excepciones, un concepto poco innovador y moderno del aprendizaje. Tengamos esto siempre presente para moderar el optimismo que en ocasiones se desborda.

Por último y para no generar falsas expectativas, hay que advertir que no van a aprender gran cosa por leer este artículo. Como mucho, me conformo con que encuentren algunas ideas inspiradoras y otras provocadoras pero poco más. Y las razones son simples…..

En poco tiempo se olvidarán de la mayor parte de lo que lean. Además no se aprende en fecha fija sino cuando se necesita para resolver algún problema (just in time). Y lo realmente importante son las preguntas que surjan en sus cabezas cuando lean estás paginas, preguntas que muchas veces quedarán sin respuesta. Por tanto, les recomiendo que recopilen y contrasten tan amplio espectro de opiniones sobre el tema como sea posible en lugar de fiarse de un solo experto, institución, informes…

¿Estamos ante un Deja Vu, o realmente somos personas del futuro?

juandon

Fuentes:

Farnós, Juan Domingo: http://juandomingdisruption.blogspot.com Educación disruptiva

Farnós, Juan Domingo: https://juandomingofarnos.wordpress.com Innovación y conocimiento Investigación y conocimiento

Robert B. Westbrook (1991): John Dewey and American Democracy. http://sitios.itesm.mx/…/tecnicas_didac…/abp/personajes1.htm Investigación e innovación educativa

Schank, Roger: http://www.lavanguardia.com/…/5…/la-contra-roger-schank.html “Se aprende haciendo” La Vanguardia.

Seely Brown, John and Duguid, Paul: http://www.quadernsdigitals.net/…/r_7/nr_98/a_1142/1142.html LA COGNICIÓN SITUADA Y LA CULTURA DEL APRENDIZAJE

Investigador y docente en e-learning, tecnologías educativas y gestión de l conocimiento, online facilitator.

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